la gestion de la avaricia

24 junio, 2014

Innovación Corporativa

 

Quiero compartir una reflexión sobre el emprendizaje y la puesta en marcha de nuevos negocios.

Últimamente he tenido conocimiento de diversos procesos de innovación y creación de empresas en los cuales las cosas se han torcido y no han llegado al mercado de forma exitosa, lo curioso es que en todos los casos el motivo ha sido el mismo, “la avaricia”.

Jóvenes emprendedores con interesantes ideas pero sin experiencia empresarial ni recursos económicos que frente a un posible inversor que podría hacer realidad su idea se plantan con el objetivo de mantener el 90 % de la propiedad de la futura empresa en sus manos.

Empresas que se unen para desarrollar conjuntamente un nuevo producto y que cada una de ellas valora a priori su contribución en máximos, entrando en un debate para ver quien pone más y que no les lleva a ningún sitio.

Otras empresas que tienen oportunidad de realizar un nuevo desarrollo de negocio conjunto y que intentan repartirse los futuros beneficios antes de siquiera constituir la empresa.

La avaricia, el afán o deseo desordenado y excesivo de poseer riquezas para atesorarlas, se considera uno de los 7 pecados capitales y como tal, en cualquier sociedad y época, ha sido demostrada como un vicio concupiscible. En efecto, al tratarse de un deseo que sobrepasa los límites de lo ordinario o lícito, es un término que describe muchos otros “pecados” como la deslealtad, traición deliberada, especialmente para el beneficio personal, la búsqueda y acumulación de objetos, la estafa, el robo y asalto, los engaños o la manipulación son todas acciones que pueden ser inspirados por la avaricia.

En este caso es aun peor, ya que en realidad solo se posee una oportunidad de hacer negocio, una idea, pero se magnifica su valor y se pretende apropiarse de todo antes de que sea siquiera una realidad, echando al traste la oportunidad.

Los emprendedores y empresas que participan de las oportunidades de poner en marcha nuevos y novedosos negocios deben de reflexionar también sobre el valor real de lo que posen y de sus capacidades reales para desarrollarlo de forma exitosa.

Aprendí en Israel, uno de los países de referencia en el emprendizaje y desarrollo de nuevos negocios, que para poder llevar una oportunidad al mercado de forma exitosa, los inversores ponen siempre dos condiciones, la primera tener la mayoría de la propiedad de la empresa o como mínimo control sobre la gestión de la misma y segundo y para mi más importante ponen un gestor con experiencia en la puesta en marcha de nuevos negocio al frente de la empresa.

También Aprendí en Boston que las condiciones que aplican a las startups del MIT son similares.

Aquí se debería también trabajar en este sentido y aprender a gestionar la avaricia.

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